COMPRENSIÓN LECTORA
LA LAGUNA DE POMACOCHAS  ( Leyenda)

En el valle de Pomacochas (‘lagunas del puma’) progresaba un pequeño pueblo cuyos habitantes eran muy orgullosos, pues poseían grandes riquezas extraídas de las minas de Cullquiyacu (cullqui es ‘plata’; yacu, ‘agua’). Adoraban objetos e imágenes y no al dios verdadero, pues eran idólatras. Jamás hacían una obra de caridad ni daban posada a los transeúntes. Los ricos odiaban a muerte a los pobres.

El Taita Amito quiso castigar a esta gente mala y, convirtiéndose en un viejecito harapiento cubierto de sucias y asquerosas llagas, se presentó en el pueblo. Visitó varias casas, más los dueños lo arrojaron puerta afuera, le tiraron piedras y lo hicieron morder por sus perros. El anciano sufría estos ultrajes en silencio.

Casi al atardecer, llegó a las puertas de una chocita muy pobre, donde vivía una mujer con muchos hijitos. Ella le recibió con todo cariño y le ofreció algo de comer. El viejecito no aceptó alimento alguno; solo pidió que lo dejaran descansar un momento y que le regalaran una flor de azucena y otra de margarita. Luego dijo a la buena mujer: “He caminado todo el día buscando una persona caritativa y la única que he encontrado eres tú. En premio de tu bondad, te salvaré la vida, pero es preciso que dejes tu casa y vayas esta misma tarde con tus hijos al cerro de Puma Urco (‘centro del puma’), porque estoy resuelto a castigar el orgullo de esta gente. No vuelvas sino cuando veas el arco iris pintado en el cielo”. Dicho esto, desapareció.

Como la mujer era generosa, contó a sus vecinos lo que el anciano misterioso le había anunciado, pero estos, llenos de incredulidad, la llamaron loca. Al primer canto del gallo, es decir, a la medianoche, una música muy hermosa se dejó escuchar a lo lejos y se fue haciendo más clara al aproximarse al pueblo. Los habitantes, que además eran muy curiosos, dejaron sus lechos y salieron a aguaitar. Grande fue la sorpresa cuando sobre el cerro de Tranca Urco vieron una nube blanca que parecía una sábana que se extendía sobre la ciudad y la envolvía por completo. Asustados pretendieron huir, pero las aguas se precipitaron, sepultando en sus entrañas a todos los habitantes. Gran cantidad de bandejas de oro y plata llegaron arrastradas por la corriente; en la más grande y hermosa venía la madre de la laguna. Por último, apareció el anciano llevando en sus manos un gran plato lleno de manteca, peces, plantas de totora, cortadera y carricillos, así como un huevo de pato. En el mismo instante en que lo arrojó al agua, cayó un rayo y partió el huevo, y de él salieron volando patos y gaviotas. Los peces se multiplicaron y las plantas bordearon la laguna.

Cuando amaneció, la señora y sus hijos vieron con asombro que el pueblo había desaparecido y que en su lugar había una laguna de aguas azules, y que sobre ella se levantaba un deslumbrante arco iris, tal como lo había anunciado el mendigo misterioso.

Ese mismo día, los habitantes de Chachapoyas notaron con asombro también que la laguna del Tapial había desaparecido totalmente y que, en cambio, había una extensa llanura cubierta de verde hierba.

Es creencia general que las almas de los que murieron a consecuencia de la inundación se han convertido en sirenas, entes que tienen por costumbre robar criaturas para llevarlas a vivir en su ciudad encantada bajo las aguas.

Durante muchos años, la laguna de Pomacochas fue el terror de los nuevos pobladores, descendientes de la única familia sobreviviente y de otras que emigraron de los pueblos vecinos de Gualulo y Tiapollo: los chicanos, los catpo y los ocmata. Para calmar la furia de las aguas y de los seres que en ella habitan, pidieron al cura que bendijera la laguna.

El buen sacerdote aceptó gustoso; subió a una balsa y se adentró para derramar agua bendita en los “ojos” de la laguna. En este momento se levantó una gran tempestad y apareció un enorme pez rojo que mordiendo al cura en el brazo intentó hundirlo. Sus acompañantes lo salvaron, pero días después murió “secándose como un palo”.

Después de este acontecimiento, nadie se atrevía a navegar en la laguna, hasta que don Vidal Catpo, quien vive todavía, se decidió a desafiar el peligro y vadeó la laguna en una canoa. Desde entonces se desterró el miedo y hoy nadie le teme, pues todos los días navegan en sus aguas canoas cargadas de cosechas. (Texto liberado de: https://www.iperu.org/origen-de-la-laguna-de-pomacochas: el 04/03/2021)

1.    ¿Cuál crees que fue el final del clérigo?
a. Se quedó a vivir en el lugar                                             b. Dejó el sacerdocio
c. Al desafiar la laguna murió                                              d. Murió muy flaco

 

2.    De acuerdo con el texto, ¿por qué eran orgullosos los pobladores del valle de Pomacochas?
a. Eran adoradores de objetos.                                          b. Poseían grandes riquezas.
c. Su mina era de oro.                                                             d. Odiaban a los pobres.

 

3.    Según la leyenda, ¿por qué aparecieron las sirenas? 
a. Se sintieron atraídas por la riqueza que obtenían los pobladores de la mina de plata.
b. Aparecieron como consecuencia del castigo impuesto por Taita Amito a los pobladores del valle de Pomacochas.
c. Aparecieron porque los pobladores deseaban sobrevivir y la única manera de hacerlo era transformándose en sirenas.
d. Porque Taita Amito embrujó a los pobladores usando la magia del arco iris y la laguna de Pomacochas.

 

4.    ¿Cuál de las siguientes acciones es el desenlace de la historia relatada?
a. La mujer es advertida de la catástrofe y se va insultada por los otros pobladores.
b. Taita Amito es rechazado por los pobladores por su aspecto.
c. La señora y sus hijos comprueban que lo anunciado por Taita Amito se cumplió.
d. El pueblo sufre las consecuencias de sus malas actitudes y acciones.

 

5.    ¿Por qué crees que se calmó la furia del agua de la laguna?
a.  Por qué desaparecieron todos sus pobladores
b. Por que apareció un arco iris.
c. Por qué sus aguas fueron bendecidas
d. Por qué sus nuevos pobladores eras seres bondadosos.

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