AREA: PERSPECTIVAS DE LA ORALIDAD:
TEMA 02: HABILIDADES PARA ESCUCHAR
En el aspecto de escuchar es
fundamental que los alumnos tengan algunas habilidades para comprender el
mensaje en forma más eficiente; así tenemos la atención, la concentración, el
silencio activo y la actitud dialógica.
1. La
atención: La atención es la actitud de una persona para aplicar
el entendimiento con el fin de escuchar (una clase, una conferencia, un
discurso) el mensaje del hablante.
La atención es también saber dirigir su
inteligencia siguiendo la ilación del mensaje del hablante y sin distraerse. La
asimilación de lo escuchado depende en gran medida de la habilidad de atención.
2. La
concentración: Es fijar la atención, el pensamiento sobre
un determinado asunto que va exponiendo el hablante. También es tan importante
como la atención.
El maestro tendrá en cuenta que la atención y
la concentración se podría distraer por las siguientes razones: el ruido fuerte
y el bullicio, la voz débil del hablante, el ambiente inadecuado (demasiado
caliente o muy frío), las distracciones visuales y si el tema es fácil o
difícil de entender. El docente debe prever para evitar que se presenten estas
dificultades.
3. El
silencio activo: El silencio activo es la actividad mental
receptiva que se desarrolla en completo silencio.
Los alumnos deben habituarse a recepcionar
los mensajes mediante el silencio activo. Ellos deberán tomar conciencia de que
no basta permanecer en silencio mientras habla otra persona. De ser así,
físicamente podría estar presente y sin embargo su pensamiento estar muy lejos,
debido a que puede estar distraído en otra cosa. Por eso debe habituarse al
silencio activo, es decir, a ir captando y procesando el mensaje de una clase,
de una exposición o de una noticia según las vaya escuchando. El logro de esta
habilidad no sólo le será útil para la asignatura de Lenguaje y Literatura sino
también para las demás materias.
4.
La actitud dialógica: La
comprensión de los mensajes es un estímulo que provoca la reacción del oyente,
por lo que emite una respuesta, una opinión, una crítica, es decir, constituye
una actitud dialógica. Por tanto, ésta debe ser tratada metódicamente, no con
simples consejos o recomendaciones, sino mediante actividades concretas en
donde existan las posibilidades reales y permanentes de dialogar y propiciar
que los otros hablen; de escuchar y ser escuchados, de criticar y ser
criticados y tener plena conciencia de que si se comete un error debemos
reconocerlo autocríticamente.
La
actitud dialógica contiene las siguientes características:
§ Saber
escuchar con atención para participar en el diálogo.
§ Seguir
la secuencia del mensaje que se trasmite.
§ Captar
la intencionalidad del hablante sin modificar el contenido.
§ Procesar
y analizar en forma crítica el contenido del mensaje.
§ Intervenir
en su debida oportunidad para evitar corrillos en el diálogo.
§ Emplear
una voz audible y un nivel de lengua de acuerdo a las circunstancias.
§ Expresar
sus opiniones con claridad y coherencia, fundamentándolas con argumentos sólidos.
§ Enjuiciar
o criticar las opiniones ajenas con mucha cordura, guardando el debido respeto
a las personas que tienen ideas divergentes.
¿CÓMO MEJORAR LAS HABILIDADES DE ESCUCHAR?
El mejoramiento de la habilidad de escuchar,
como sucede con las de hablar, leer y escribir, no es resultado de tareas
fortuitas dentro del aula. Tiene que ser planificado mediante la aplicación de
prácticas debidamente organizadas
Al aprender a escuchar eficientemente (al
mejorar su capacidad de comprensión auditiva), los alumnos pueden ampliar sus
contactos con el mundo, con los cuales se incrementan sus capacidades de
comprender, aprender, investigar, aplicar y disfrutar.
Es del interés de los maestros conocer y
determinar el grado de efectividad con que escuchan sus alumnos y plantear lo
que les conviene hacer para mejorar sus habilidades para escuchar. A fin de
conocer las habilidades de sus alumnos y mejorarlas, el maestro puede realizar
una prueba estándar de audición. Dicha prueba debe contener diversos aspectos
para medir las habilidades para escuchar.
Las pruebas de audición hacen énfasis en
determinar la medida de la capacidad de los alumnos de: a) dirigir y sostener
la atención; b) seguir instrucciones; c) emplear el análisis auditivo; d)
obtener ideas de significado a partir del contexto; e) distinguir la
información pertinente de la que no lo es; f) encontrar y recordar las ideas y
los detalles más importantes; g) escuchar críticamente y h) escuchar
apreciativamente.
En las orientaciones siguientes se sugiere lo
que el maestro y sus alumnos pueden hacer, a fin de medir y mejorar sus
capacidades de escuchar.
A. Dirigir
y sostener la atención: Se da ocasión que los alumnos midan o
practiquen su capacidad de dirigir y mantener su atención al escuchar al
maestro o a otros, y leer descripciones o diálogos interesantes. Se les puede
pedir que cierren los ojos durante unos segundos y, cuando los hayan abierto,
que elaboren una lista de palabras donde enumeren todos los sonidos que oyeron
en el intervalo. O se les leen párrafos breves en voz alta y se les pide que
cuenten el número de veces qué han oído determinadas
palabras.
B. Seguir
instrucciones: Una manera de medir la capacidad de los
estudiantes es seguir instrucciones y de que practiquen en ello consiste en
escuchar la voz del maestro en. una grabadora y, de acuerdo con lo que oyen,
hacer anotaciones en una hoja de respuestas. Las instrucciones orales dirán,
por ejemplo: “Ponga una X en...; trace un círculo alrededor de...; complete lo
que falta , subraye, parafresé cambie el final, dibuje, haga historietas,
redacte, etc. ". O se puede hacer que los alumnos escuchen y repitan
conjuntos de indicaciones como las que se suelen hacer a los viajeros. El
maestro debe evitar la repetición de indicaciones e insistir que es importante
que pongan atención y entiendan el mensaje la primera vez que lo oyen.
C. Emplear
el análisis auditivo: El maestro lee una lista de sílabas sin
sentido (sílabas o palabras en algún idioma extranjero), que los alumnos
repiten. Se ponen discos de efectos sonoros y se pide a los alumnos que
reconozcan las fuentes sonoras.
D. Usar
el contexto cuando se escucha: El maestro lee en voz alta
oraciones que contienen palabras poco conocidas; se determina la exactitud con
que los alumnos interpretan los significados; se explican los indicios que
proporciona el contexto acerca de ellos. Se leen en voz alta oraciones de final
abierto inconclusas, y se indica a los alumnos que las terminen de modo que no
pierdan sentido, a partir sólo de los indicios del contexto
E. Distinguir
la información pertinente de la que no lo es: Se lee un párrafo
que contiene por lo menos una oración fuera de lugar, que los estudiantes deben
identificar. Se leen oraciones que contienen palabras mal escogidas o
inadecuadas, y se pide a los estudiantes que las distingan. Se lee una
disertación breve que contenga varios argumentos apropiados y uno o más que no
lo son, y se indica que describan las dos categorías y que expliquen las
razones de su selección.
F. Encontrar
y recordar las ideas y los detalles más importantes: Se
lee en voz alta una narración con descripciones de varios sucesos. Se pide a
los alumnos que la reconstruyan, con sus propias palabras y en el orden debido.
Se lee en voz alta un relato y se altera el orden de algunos hechos; los
estudiantes reconstruyen la narración tratando de poner los hechos en su
sucesión.
G. Escuchar
críticamente: Se le pide a los estudiantes que escuchen
un discurso grabado a fin de responder varias preguntas: a) ¿Cuáles son los
motivos manifiestos del orador?, b) ¿Qué expresiones o palabras tienen un
realce de emotividad?, c) ¿Basa sus puntos de vista en hechos o en opiniones? y
d) ¿Emplea técnicas de propaganda o de lógica?
H. Escuchar
apreciativamente: Se usa cualquiera de las muchas grabaciones
excelentes que tienen fraseología acertada, como lecturas de poesía, versiones
dramáticas o monólogos. Se indica a los alumnos que observen la cadencia, el
énfasis, la inflexión y otros recursos de voz que se evidencian en la
presentación.
A
veces se ha alabado el tomar apuntes como uno de los medios con que los alumnos
adquieren más capacidad de seguir, comprender y evaluar sus experiencias de
escuchar. Si se hace apropiadamente (es decir sistemáticamente y con
parquedad), el tomar apuntes sirve para dirigir la atención de escuchar las
palabras y conceptos importantes, para no perder el hilo de la exposición y
facilitar el repaso del material que se escucha. El escuchar es una aptitud
funcional y los alumnos deben tener oportunidades de mejorarla.
Referencia
bibliográfica:
Victorio.
J.E (2017). Tecnología de la enseñanza de las competencias del área de
comunicación. Lima. San Marcos.
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